domingo, noviembre 15

Descansa en paz, duerme bajo esa eterna profundidad y
Anuncia la demencia.
Podría ser posible que nos liberáramos
bebida tras bebida, pero los instantes
se nos agotan, y no nos
funciona en esta sociedad descontrolada, casi sin voz.

Unos podrían morir, cuando apenas amanece siendo el día
menos pensado.

Las cortinas son blancas, y la mesa está puesta porque no
queremos esperar,
no queremos embrutecer, no queremos
terminar en el cuarto gris.
Es monotonía sólo porque cada
minuto pareciera temblar ante mi sombra o
ante la de aquel
de saco negro o tal vez posiblemente sea que tiembla de frio

porque aquella ventana, aquella que todos usan y tocan, es la
que sin respuesta
alguna sigue abierta. De par en par.

Mi sombra sin habitar. Mi manía por la parte más fria.
Mi temblor casi sin respiro.
Mi habitación con luz de día.
La tinta con la punta muy fina. Mi voz entre lineas.

Era el sentir más extraño sobre la faz de mi enorme planeta.

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