miércoles, abril 21



Dos tranquilos momentos de monotonía y uno grande grande de pequeña ilusión. Hace tiempo que mis situaciones se basan de esto, hace tiempo ya, que la felicidad no es tan simple y efímera.
Entonces me vuelvo a mí misma, dentro de un vaso de agua fría, pretenderé que toda la mesa está puesta para poder sentarme a pensar las mil y una cosas que dejé antes de la ausencia.


La cabeza me da vueltas, no sería normal si es que parase ahora. Llevo media semana sin tomar una sola gota de cafeína, pero temporalmente tendré que rendirle su radial tributo y forzar el esqueleto a quererle un poco más. Seguramente el té vendrá en calma y salvará mi día, con muchos aspectos no sólo se trata de sí hay té cerca o no, indudablemente todos querríamos contar hasta el cien y no cansarnos.


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